De la leyenda a la realidad: El verdadero monstruo del Peñón de Ifach
Una tradición marinera cuenta que el Peñón de Ifach, en Calpe, se formó cuando un genio maligno fue petrificado por Neptuno para proteger a las sirenas que habitaban sus aguas.
Pero este fin de semana, mientras limpiábamos el puerto cercano al Peñón y retirábamos más de 10 toneladas de basura, nos dimos cuenta de una triste realidad. Y no era que las sirenas no existieran, sino que el ser maligno no es ningún genio de leyenda.
Durante cuatro días de intenso trabajo, lo que encontramos bajo el agua no fue magia, sino una invasión de plástico, latas, cristales, ropa, ruedas de coche y un amplio repertorio de los primeros teléfonos móviles de los años 90, como si el fondo marino guardara una exposición permanente de lo que ya no nos interesa.

La situación era tan extrema que logramos rescatar pulpos vivos atrapados entre las toneladas de basura que asfixian el fondo marino. También estrellas de mar. Y caracolas envueltas en fango. A esta operación paralela de rescate de fauna marina la llamamos Operación Conchita.
Si las sirenas de la leyenda existieran hoy, no tendrían que temer a ningún genio. Nos tendrían miedo.
Misión Calpe: Cuando la alianza supera a la leyenda
Por eso nació la Misión Calpe, una movilización nacida de una colaboración ejemplar donde todo y todas las personas suman: la ciencia (IMEDMAR), el compromiso ambiental de la empresa privada (B100 The Healthy Banking y VISA), la fuerza de una organización vocacional como Gravity Wave y el rigor de las personas voluntarias que acuden cada año, unidos con un único propósito: devolverle la vida al Mediterráneo.
El verdadero motor de este rescate no ha sido un dios mitológico, sino el impacto colectivo de cientos de personas.

El botín de la vergüenza (y de la esperanza)
En las jornadas posteriores a la inmersión pudimos cuantificar el impacto real de lo que escondía el puerto de Calpe. Más de 10.000 kilos de basura recogidos en cuatro días. Fue sobrecogedor.
Bajo el agua, el panorama parecía el de un vertedero o un naufragio olvidado. Un botín compuesto por neumáticos, toneladas de telas, redes fantasma de más de 300 kilos, decenas de anzuelos oxidados y trampas ilegales para pulpos que siguen atrapando fauna de forma letal. Incluso llegamos a sacar objetos tan inverosímiles en el fondo del mar como sillas de playa o cintas VHS. Para poder izar los residuos más voluminosos y pesados, fue imprescindible la ayuda de un barco grúa que aportó la fuerza logística que necesitábamos.
Sin embargo, el mayor logro de la misión no fue solo extraer este botín de la vergüenza, sino la coordinación impecable de los voluntarios y voluntarias. Tanto dentro como fuera del agua, se formaron cadenas humanas que demostraron que, cuando nos unimos, también podemos convertirnos en una leyenda de esperanza para el futuro.

Una herencia para el futuro
Lo que se ha conseguido en Calpe no es solo una cifra de kilos retirados. Es un acto de salvación directa. Y lo más inspirador es cómo lo hemos logrado.
Cada pago, cada compra del día a día realizada con la tarjeta VISA de B100, se ha transformado directamente en los recursos necesarios para limpiar el mar. Se ha convertido en la logística para coordinar el barco grúa, en el soporte para los buzos y en la ciencia que guía la acción.
- Ciencia y acción: IMEDMAR ha guiado los pasos para asegurar el máximo respeto al ecosistema.
- Finanzas con impacto: B100 y VISA han demostrado que el dinero puede tener un propósito limpio.
- Activismo en el terreno: Gravity Wave ha coordinado la retirada y posterior transformación de estos plásticos para que no vuelvan jamás al mar.
Gracias a la comunidad de B100 y a las personas voluntarias que limpian el mar con sus decisiones diarias, hoy el puerto que está cerca del Peñón de Ifach se encuentra un poco más cerca de volver a parecerse al paraíso que prometía la leyenda. Ese lugar donde, al menos en las historias, todavía descansaban las sirenas.