Economía del dónut o rosquilla: el modelo que va más allá del crecimiento infinito
10 de marzo
Aunque su nombre pueda llevar a confusión, este modelo no implica comer donuts todos los días. La economía del dónut es una propuesta innovadora que busca sentar los cimientos de un sistema más inteligente y sostenible, supliendo el crecimiento infinito por el bienestar humano y el respeto al medioambiente. En este artículo descubrirás qué es la economía del dónut, su origen, cómo funciona y ejemplos de ciudades que ya la aplican para crear un futuro más justo y sostenible.
- ¿Qué es la economía del dónut o rosquilla?
- ¿Cómo funciona la economía del dónut?
- Ejemplos de aplicación real de la economía del dónut
- Retos de la economía del dónut
¿Qué es la economía del dónut o rosquilla?
La economía del dónut, también conocida como economía de la rosquilla, es un modelo económico basado en satisfacer las necesidades sociales humanas respetando los límites ecológicos que tiene el planeta.
La teoría económica del dónut fue desarrollada por la economista británica Kate Raworth en su libro Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist (Economía de la rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, en castellano), publicado en 2017. El objetivo de su postulado es romper con el crecimiento infinito del PIB como último objetivo de la economía. ¿Por qué un dónut? Raworth consideró que la forma de este bollo, con dos círculos concéntricos, era la forma más visual y científica de entender su doctrina.
¿Cómo funciona la economía del dónut?
Para entender la economía del dónut, imaginemos esa rosquilla, con dos círculos. El anillo interior representa el suelo mínimo social donde están las necesidades básicas para el bienestar del ser humano, compuesta por:
- Alimentación.
- Agua.
- Salud.
- Educación.
- Vivienda.
- Igualdad de género.
- Trabajo digno.
- Participación política.
- Energía.
- Paz y justicia.
El anillo exterior se construye en base al concepto de los límites de la salud planetaria, desarrollado por un equipo de científicos liderado por Johan Rockström y Will Steffen. Los topes medioambientales que no se deben sobrepasar son:
- Cambio climático.
- Pérdida de biodiversidad.
- Contaminación química.
- Acidificación de océanos.
- Deforestación.
- Uso excesivo de agua.
Tanto los mínimos necesarios para que todas las personas vivan con dignidad como el techo ecológico coinciden con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La masa que queda entre los dos anillos (el donut en sí), es el espacio en el que debe estar la humanidad: cubriendo necesidades básicas sin destruir el medio ambiente. Tal como lo define la propia Kate Raworth en la página web sobre la teoría económica del donut, el Doughnut Economics Action Lab, este es un lugar “ecológicamente seguro y socialmente justo”.
Ejemplos de aplicación real de la economía del donut
Ámsterdam fue la primera ciudad en sumarse de forma oficial a la economía del donut en 2020, con el objetivo de lograr una economía totalmente circular para 2030. Se implementa mediante iniciativas para reducir emisiones, mejorar la calidad de vida y fomentar la reutilización de recursos.
Entre las medidas que se han puesto en marcha está el aprovechamiento de materiales de construcción y el uso de materias más eficientes, como la madera o la fibra de papel reciclado. Además, los edificios obtendrán un “pasaporte de materiales” cuando las empresas de demolición identifiquen elementos aún aprovechables y las constructoras incorporen materiales reutilizados. El objetivo es aumentar la cantidad de construcciones sostenibles.
Con el objetivo de reducir el desperdicio de comida se han impulsado empresas que usan verduras y frutas feas o imperfectas -a menudo desechadas por los supermercados- para la elaboración de mermeladas y cremas. También existen acuerdos con todo tipo de organizaciones, desde empresas a asociaciones vecinales, para apoyar tiendas de segunda mano para el aprovechamiento de toda clase de productos.
En el año 2021 Barcelona anunció que empezaba a trabajar para sumarse a la economía del donut con el apoyo de la organización fundada por Kate Raworth. En 2024 se aprobó el Compromiso Ciudadano por una Barcelona + Sostenible 2024-2034, que recoge como retos prioritarios la descarbonización y el ahorro de agua para 2026.
También Vitoria avanza en la misma dirección con su Estrategia 2030 para la Economía Circular. Un ejemplo de las medidas que se han impulsado en la ciudad vasca es la redensificación urbana: se evita ocupar suelo nuevo y se reduce el impacto ambiental. Tras la declaración en 2024 como Capital Verde Europea, Valencia se ha sumado a la economía del donut con la incorporación de indicadores sobre el bienestar social o la preservación de sus recursos naturales.
Si bien estos ejemplos suponen grandes avances y son un ejemplo a seguir, lo cierto es que las cifras indican que todavía queda mucho camino que recorrer. Según la Alianza Dónut España (ADE), el 26,4% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión, en 2020 el 88,4% respiró aire contaminado y las mujeres ganan de media un 21,4% menos con respecto a los hombres.
Retos de la economía de la economía del donut
La teoría económica del dónut antepone el bienestar del ser humano y del planeta ante el crecimiento sin frenos de la economía. Pero, a pesar de sus evidentes ventajas, los desafíos que enfrenta son múltiples. Muchos expertos creen que es un planteamiento demasiado idealista por la dificultad de ponerlo en práctica, mientras que para otros los límites ecológicos son ambiguos, dificultando el equilibrio entre necesidades sociales y respeto ambiental en según qué casos.
Un ejemplo es la producción de alimentos orgánicos: reduce el uso de pesticidas y mejora la salud del suelo, pero requiere más terreno y es menos eficiente, con un mayor impacto ambiental por unidad producida.
Lo importante es no quedarse paralizado por la meta final; en lugar de eso, lo recomendable es avanzar paso a paso, afrontando los retos uno a uno. Como muestran los ejemplos de ciudades como Ámsterdam o Barcelona, es posible ir adoptando progresivamente las soluciones que plantea la economía del dónut.
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