6 actividades de autocuidado emocional y físico para poner en práctica

Cuando pensamos en actividades de autocuidado lo primero que se viene a la mente es la meditación o el yoga. Y aunque claramente estas acciones ayudan a nuestro bienestar emocional, la lista de lo que puedes hacer para mejorar tu cuidado personal es mucho más amplia (e incluye actividades que seguramente no imaginas). Te enseñamos los hábitos de autocuidado que puedes seguir para sentirte mejor física y emocionalmente

¿Qué es el autocuidado?

Como la propia palabra lo indica, el autocuidado es el acto de tomar responsabilidad de tu propia salud y bienestar, tanto a nivel físico como emocional. Aunque parece muy obvio, la realidad es que muchas veces priorizamos (de forma inconsciente) el bienestar de otras personas, ya sea de la pareja, los hijos, la familia o los amigos. De modo que actuamos para hacer que las demás personas se sientan o estén mejor, aunque eso implique un sacrificio personal, como sentir cansancio, tener menos tiempo para hacer algo que queremos o gastar dinero que estaba destinado a un capricho. 

El autocuidado implica dedicar tiempo a escuchar y atender las necesidades personales, tanto emocionales como físicas, y entender que tu bienestar es tan importante como el de las personas que quieres cuidar. Además, es un hábito que se debe aplicar diariamente si queremos evitar la depresión, la ansiedad y prevenir el estrés

Actividades de autocuidado para mejorar el bienestar

Para mejorar el bienestar es necesario tener compromiso y ser constante con los hábitos. Pero también es necesario responder con honestidad a la pregunta ¿qué necesito?, y poder actuar con base a lo que la mente o el cuerpo pide en ese momento. Estos son algunos ejemplos de autocuidado que puedes aplicar diariamente

  • Ordena. Muchas veces la mente es el reflejo del lugar en el que vivimos (y viceversa), por eso lo mejor es estar en un espacio ordenado. Establece rituales de 5-10 minutos diarios en los que puedas organizar rápidamente lo que más utilizas y recoger lo que esté fuera de lugar. Si organizas progresivamente no se acumula el desorden y con pocos minutos al día puedes mantener una casa ordenada. 
  • Deja el móvil. Aún sabiendo que lo que se muestra en las redes sociales no siempre es lo que parece, a veces es difícil evitar comparar nuestra realidad con la “vida perfecta” que vemos de otras personas. Deja el móvil y deja de compararte con los demás. 
  • Libros, música, arte o cine. Dedica tiempo a las actividades de autocuidado que disfrutas, sin importar si otras personas comparten los mismos gustos. Una tarde de lectura, escuchar música, salir a caminar y disfrutar de la naturaleza, ir al cine o visitar museos. Toma tiempo de tu día a día para hacer lo que quieres, aunque implique hacer estas actividades en solitario. No dejes de hacer una actividad solo porque otras personas tienen planes diferentes. 
  • Comida reconfortante. La comida no es solo el motor que da vida a nuestro cuerpo, sino que también puede influir en nuestro ánimo. Si tienes una receta que solo tú disfrutas, no dejes de prepararla solo porque nadie más lo hace. Cocinar para uno mismo es una de las acciones de autocuidado emocional que puede mejorar nuestro día.
  • Hazlo a tu manera. De forma inconsciente podemos sentir la presión de ser “normal” o de encajar con otro grupo de personas. Pero si nos preocupamos por lo que las demás personas quieren, nunca tendremos tiempo o energía para hacer lo que realmente queremos. Tú te conoces mejor que nadie, realiza las actividades que te apetecen sin considerar si los demás las aprobarán o no. 
  • Evita el perfeccionismo. No te obsesiones con “defectos” que crees tener. Mírate en el espejo diariamente y encuentra algo nuevo que te guste de ti. Piensa que tu cuerpo te permite reír, llorar, correr, visitar lugares, saborear comida deliciosa, sentir el viento, escuchar el mar, abrazar a tus seres queridos, ¿cómo no amarlo tal y como es?

Tipos de autocuidado

Para autocuidarte, tienes que saber qué aspectos debes tener en cuenta. Te explicamos cuáles son los principales tipos de autocuidado para que comiences a ponerlos en práctica

Autocuidado emocional

Como se puede intuir por su nombre, está relacionado con nuestras emociones y cómo podemos aprender a manejarlas de manera constructiva. Para cuidar nuestras emociones debemos de reconocerlas y no juzgarlas, reflexionar sobre lo que estamos sintiendo (y por qué), y aprender a expresarlas (sin herir las de los demás).

Autocuidado físico

Tal como lo explica la Organización Mundial de la Salud (OMS), el deporte tiene muchos beneficios. Nuestro cuerpo necesita moverse, descansar lo suficiente, mantenerse hidratado, relajarse y comer sano. Pero el autocuidado va más allá, ¿cuántas veces evitamos ir al médico cuando sentimos dolor porque “ya pasará” o porque no hay tiempo? Si no cuidas tu cuerpo, nadie más lo hará por ti

Autocuidado intelectual

Si no tenemos retos o autocuidado mental, podemos caer en el estancamiento. Aprende algo nuevo cada día, no tiene que ser en el ámbito profesional. Una nueva palabra en un idioma diferente, un dato curioso o histórico de algo que te interese, una nueva habilidad o un juego, lo que sea que te ayude a salir de la zona de confort

Autocuidado espiritual

Lo espiritual va más allá de lo religioso, porque puedes realizar actividades que te den paz interior: meditar, tomar una bebida caliente, cultivar un huerto, hacer voluntariado, practicar la gratitud, o cualquier acción que esté relacionada con tus valores personales y que te permita tener un tiempo de reflexión

Autocuidado social

Algunas personas son más sociales que otras, pero al final del día los seres humanos necesitamos la conexión de otros porque vivimos en una sociedad, tal como lo explica la Cruz Roja. No es necesario tener un plan cada fin de semana. Pero es importante tomar el tiempo para compartir con las amistades, los familiares y las personas que queremos. Para autocuidar la salud mental también debemos reflexionar sobre aquellas relaciones tóxicas que no aportan nada a nuestro día a día y, por el contrario, nos quitan energía y tiempo. 

Estos son algunos consejos de autocuidado que puedes tener en cuenta para, literalmente, comenzar a cuidarte. Cuando estamos acostumbrados a cuidar o priorizar el bienestar de otras personas, es difícil romper el ciclo y en ocasiones nos podemos sentir “egoístas”, pero si tú no estás bien (física y emocionalmente), no puedes cuidar de los demás. Así que comienza ahora mismo las actividades de autocuidado. 

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