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¿Qué es la crononutrición? Horarios ideales para sincronizar tu metabolismo

Llegas tarde a casa, cenas lo que pillas y te acuestas al poco rato. Otros días desayunas con prisas y no vuelves a comer nada en condiciones hasta la tarde. Te alimentas bien, pero casi siempre a deshora. ¿Y si a tu cuerpo no le diera igual la hora a la que come? Te explicamos qué es la crononutrición, cómo funciona tu reloj interno y en qué franjas conviene repartir las comidas.

¿Qué es la crononutrición?

Como señala la Sociedad Española de Diabetes (SED), la crononutrición es la disciplina que estudia cómo el horario de tus comidas influye en tu reloj biológico y en tu metabolismo. Su punto de partida es sencillo: tu cuerpo no asimila igual los alimentos a lo largo del día, porque muchas de sus funciones siguen un ciclo de alrededor de 24 horas.

Entonces, la crononutrición, ¿qué es exactamente? Conviene aclarar que la crononutrición no es una dieta al uso: más que un régimen de alimentos prohibidos o raciones que contar, es una forma de mirar tus horarios.

¿Es lo mismo la crononutrición que el ayuno intermitente?

Es importante diferenciar entre qué es la crononutrición y qué es el ayuno intermitente, porque son cosas distintas que a menudo se confunden. Mientras que la crononutrición profundiza en el impacto que tiene el horario de las comidas en el reloj interno, el ayuno intermitente es una estrategia que concentra las ingestas en una franja del día y prolonga las horas sin comer. Pueden coincidir en algunas ideas, pero no son lo mismo. 

El reloj biológico, clave en la crononutrición

Para aplicar de forma correcta la crononutrición en tu dieta, debes saber cómo funciona tu reloj biológico, ya que es el que ordena en el tiempo las funciones de tu cuerpo mediante los ritmos circadianos. En otras palabras, es el sistema natural interno que regula los ciclos de 24 horas del organismo, controlando funciones como el sueño, las hormonas o el apetito

No tenemos un solo reloj, sino un conjunto de varios que funcionan de forma conjunta:

  • Reloj central (en el cerebro), que se pone en hora sobre todo con la luz.
  • Relojes periféricos (hígado, intestino…), que se sincronizan en buena medida con la hora a la que comes.

Si comes de día y a horas regulares, estos relojes van coordinados; pero si comes a deshora, se produce la cronodisrupción: tus relojes internos pierden la sincronía, tanto entre ellos como respecto al ciclo natural de día y noche. Comer a horas irregulares, cenar muy tarde o picar durante la noche son hábitos que la favorecen. 

La buena noticia es que reducirla depende más del horario que del menú, como ya hemos mencionado. La idea general es comer siempre dentro de unas mismas franjas horarias, concentrar las ingestas en las horas de luz y no retrasar o alargar la alimentación hasta el momento antes de dormir. Además, tus horarios también influyen en la microbiota intestinal, que sigue patrones circadianos. 

¿Cómo actúan las hormonas a lo largo del día?

Entender qué es la crononutrición exige conocer el funcionamiento de nuestras hormonas a lo largo del día, especialmente las que regulan la energía y el apetito: suben y bajan siguiendo tu reloj interno. Por eso una ingesta no tiene el mismo efecto en el cuerpo a primera hora que a las 23:00 horas.

Los tres cambios más relevantes a lo largo del día son: 

  • Cortisol: como recoge la Society for Endocrinology, el cortisol sigue un ritmo circadiano y alcanza su pico por la mañana, entre las 8:00 y las 9:00 horas. Es la hormona que ayuda a tu cuerpo a activarse y afrontar el día.
  • Melatonina: sube por la noche, cuando cae la luz, para preparar al organismo para el descanso.
  • Sensibilidad a la insulina: es mayor por la mañana. Esto supone que el cuerpo aprovecha mejor los alimentos en las primeras horas del día y responde peor a ellos por la noche.

Esto solo viene a reafirmar lo que hemos explicado a lo largo del artículo: tu organismo está más preparado para procesar comida durante el día que por la noche. Es la base fisiológica de por qué la crononutrición pone el foco en cuándo comes, y no solo en qué comes.

Horarios recomendados para cada comida (con ejemplo de menú)

Como explican fuentes como Saber Vivir, no es lo mismo desayunar a las 7:00 horas y cenar a las 20:00 horas, que hacerlo a las 10:00 horas y medianoche, aunque el plato sea idéntico. Aplicado a la crononutrición, estos menús son un buen ejemplo de ello:

ComidaFranja orientativaCrononutrición: menú de ejemplo
DesayunoUn par de horas tras despertar, no nada más levantarteCarbohidratos de calidad (avena o pan integral), fruta y una fuente de proteína como huevo o yogur
ComidaEntre las 13:00 y las 14:00 horasIngesta principal al estilo mediterráneo: legumbres, arroz o pasta, con verdura y carne o pescado, y aceite de oliva como grasa
CenaSobre las 20:00-20:30 horas o, al menos, 2,5 horas antes de dormirLigera y de fácil digestión: verduras cocidas con algo de pescado o huevo, evitando platos copiosos y grasos

La catedrática Marta Garaulet recomienda no desayunar justo al levantarte -si eres una persona búho o nocturna, todavía estarás en tu noche biológica- sino un par de horas después, cuando sube el cortisol y aparece el apetito. También ha descrito que alrededor del mediodía el organismo tolera mejor los hidratos de carbono, lo que encaja con situar la comida principal en esa franja.

Un principio que resume bien su enfoque es la constancia dinámica: mantener los mismos horarios todos los días, entre semana y fin de semana. Aun así, es un ejemplo orientativo, no un menú cerrado: los horarios y las cantidades dependen de cada persona. Para una pauta ajustada a ti, lo adecuado es acudir a un dietista-nutricionista. Y más allá del reloj, sigue importando la calidad del plato: comer con atención  y apostar por alimentos de temporada.

¿A qué hora es mejor cenar?

La recomendación general, como hemos visto, es cenar pronto y dejar margen antes de acostarse. Diana Díaz Rizzolo, doctora y nutricionista, señala en la revista de la SED que cenar al menos dos horas y media antes de acostarse se asocia a una mejor respuesta del organismo por la noche que hacerlo justo antes de acostarse. Sin embargo, no hay una hora válida para todos: lo importante es la regularidad y no cenar justo antes de dormir.

¿La crononutrición sirve para adelgazar?

Si quieres probar la crononutrición, conviene aclarar un aspecto fundamental: no es un método de adelgazamiento ni garantiza la pérdida de peso. Lo que sugiere la evidencia científica, aún en desarrollo, es que ordenar los horarios de las comidas puede favorecer que tu metabolismo funcione de forma más acompasada, pero no sustituye a una alimentación equilibrada ni a la actividad física.

Ordenar tus horarios de comida es, al final, otra forma de cuidarte. Y cuidar tus hábitos puede tener premio: con la cuenta remunerada de B100, la Cuenta Health, tus rutinas saludables tienen un impacto positivo directo en tus ahorros. Camina o corre un mínimo de pasos al día y, según el objetivo que te propongas, podrás elegir una cantidad de dinero que quieres que se mueva desde tu cuenta B100 a tu Cuenta Health cada vez que lo cumplas. ¿Por qué no empezar hoy?

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tienes alguna condición médica, tomas medicación o quieres adaptar tus horarios de comidas, consulta con tu médico, con un dietista o nutricionista antes de hacer cambios en tu alimentación.

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