7 consejos para una buena salud auditiva
21 de julio
Mantener una buena salud auditiva es vital para comunicarte, trabajar y relacionarte de forma segura con el entorno. Sin embargo, a menudo no se le presta la atención que merece hasta que empieza a fallar, un problema cada vez más frecuente a edades tempranas debido a los hábitos de vida digitales y al entorno urbano actual.
A continuación, y basándonos en las principales autoridades sanitarias, analizamos qué es la salud auditiva, qué pone en riesgo tu audición y cómo puedes cuidar los oídos en el día a día.
¿Qué es la salud auditiva?
Según el Informe Mundial sobre la Audición de 2021, la salud auditiva no es simplemente la ausencia de sordera o enfermedades en el oído. Se trata del estado de bienestar óptimo y la capacidad funcional del sistema auditivo para percibir, procesar e interpretar los sonidos de manera eficiente.
La OMS define la salud auditiva a través del término de "cuidado del oído y la audición". Este abarca todas las intervenciones necesarias para prevenir, identificar y tratar la pérdida de audición, así como las enfermedades otológicas, incluyendo la rehabilitación y el apoyo para las personas afectadas.
El oído es un órgano de una precisión asombrosa pero extremadamente delicado. No solo se encarga de transformar las vibraciones del aire en impulsos eléctricos que el cerebro interpreta como palabras o melodías, sino que también alberga el sistema vestibular, el principal responsable del equilibrio y orientación espacial. Por tanto, cuidar de tus oídos es, literalmente, cuidar de tu estabilidad diaria.
Causas de pérdida auditiva
La hipoacusia, o pérdida de audición, afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque se tiende a asociarla de forma exclusiva con la vejez, la SEORL-CCC advierte de que los problemas de audición están apareciendo cada vez más en jóvenes debido a los hábitos de vida digitales y urbanos.
Las causas más comunes que dañan el sistema auditivo se dividen en varios factores:
- Contaminación acústica y ocio nocturno: exponerse de forma prolongada o repetida a ruidos que superen los 85 dB destruye irreversiblemente las células ciliadas del oído interno. El uso inadecuado de auriculares a gran volumen o la asistencia a conciertos sin protección son los principales detonantes en jóvenes.
- Envejecimiento natural: con el paso de los años, las estructuras del oído interno sufren un desgaste biológico natural. Es lo que se conoce como presbiacusia y suele manifestarse de forma gradual a partir de los 60 o 65 años, dificultando la comprensión de conversaciones en ambientes ruidosos.
- Malos hábitos de higiene: según profesionales, no se deben usar bastoncillos para limpiar los oídos. La introducción de objetos en el conducto auditivo daña la piel que lo protege y empuja el cerumen hacia el interior, compactándolo.
- Infecciones y patologías médicas: las otitis mal curadas, los traumatismos craneales o factores genéticos y hereditarios pueden alterar el correcto funcionamiento del tímpano o de la cadena de huesecillos.
- Medicamentos ototóxicos: ciertos fármacos utilizados para tratar enfermedades graves (como algunos antibióticos específicos o tratamientos de quimioterapia) pueden tener toxicidad en el oído como efecto secundario.
Cómo cuidar tus oídos: 7 consejos prácticos
La buena noticia es que, la mayoría de los casos de pérdida auditiva en jóvenes se pueden prevenir adoptando unos sencillos hábitos cotidianos. Proteger tus oídos no requiere esfuerzos sobrehumanos, sino consciencia.
Aquí tienes los consejos esenciales para blindar tu audición:
1. Aplica la regla del 60/60
El móvil y los auriculares inalámbricos te acompañan a todas partes, pero su uso continuado es peligroso. Las personas expertas recomiendan escuchar música, series o podcasts a un máximo del 60% del volumen que permita el dispositivo, y durante no más de 60 minutos seguidos. Pasado ese tiempo, dale a tus oídos al menos 10 minutos de descanso total.
2. Olvídate de los bastoncillos de algodón
Es uno de los errores de higiene más extendidos. El oído cuenta con un sistema de autolimpieza natural que expulsa la cera hacia el exterior. Al introducir bastoncillos, horquillas o dedos, rompes este ciclo, creas tapones de cera e incluso corres el riesgo de perforar la membrana del tímpano. Limpia únicamente la parte externa (el pabellón auricular y la zona de detrás de la oreja) con una toalla húmeda tras la ducha.
3. Protégete en entornos ruidosos
Si trabajas con maquinaria pesada, utilizas herramientas ruidosas en casa (como taladros o cortacéspedes) o eres un apasionado de los conciertos en directo y los festivales, acostúmbrate a utilizar tapones para los oídos homologados. Reducir unos pocos decibelios la entrada de sonido evita el temido tinnitus (pitido en los oídos) y salva tus células auditivas.
4. Mantén tus oídos completamente secos
La humedad acumulada en el canal auditivo después de nadar en la piscina o en el mar altera el pH de la zona y favorece la proliferación de bacterias y hongos, dando lugar a la molesta "otitis del nadador". Sécate bien los oídos con la punta de una toalla limpia al salir del agua y, si eres propenso a estas infecciones, valora el uso de tapones de baño a medida.
5. Cuidado con los ruidos imprevistos
Un petardo, una alarma muy cercana o un golpe fuerte pueden causar un trauma acústico agudo inmediato. Si sabes que vas a exponerte a una zona de alta contaminación acústica, como obras o fuegos artificiales, mantén una distancia prudencial y cúbrete los oídos si el estruendo es inevitable.
6. No te automediques
Ante cualquier dolor de oído, taponamiento o supuración, acude a tu médico de cabecera o al especialista. Evita aplicar gotas que tengas por casa de ocasiones anteriores sin una receta médica actual, ya que podrías causar un daño mayor.
7. Hazte una revisión auditiva anual
Al igual que acudes al dentista a una revisión de mantenimiento o te graduas la vista, la salud auditiva necesita monitorización. Es altamente recomendable realizarse una audiometría anual a partir de los 50 años, o antes si trabajas en ambientes con mucho ruido, para detectar cualquier pequeña pérdida a tiempo y frenar su evolución.
Llevar una vida saludable es una carrera de fondo en la que cada pequeño gesto cuenta. En B100 creemos que el bienestar se entrena cuidando tanto del entorno como de nosotros mismos.
Integrar estos consejos en tu rutina diaria te permitirá seguir disfrutando de tus canciones favoritas mientras caminas para cumplir tus objetivos de ahorro, manteniendo tus sentidos intactos para todo lo que la vida tiene que ofrecerte. Cuida de tus oídos hoy para seguir escuchando el mundo del mañana. ¡Tu salud te lo agradecerá!
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